The Artist (Movie Review)

Me acuerdo cuando veía Mary Poppins en un Betamax por allá por la época en que era niño. Me estoy sincerando y no importa que mi cedula este rodando mientras escribo, porque serio lo único que recuerdo de esas pelis así y aquellas de Frank Sinatra eran esos bailes criminales que hacían sus protagonistas y yo ni idea que onda y eso que desde que nací siempre fui un negado y además nunca quise aprender a bailar, me sorprende que solo me acuerde de eso. Ahora ya  calvito y con la misma capacidad para el baile de aquella época lo veo más claro. Capaz y ya para esa época apreciaba ese tipo de cosas porque se ven que son burda de complicadas. Ahora se como le llaman a esos bailes. Le dicen ¨ Claque¨.

Claro llega el momento en que de baile en baile se te empiezan a hinchar las pelotas y dejas de prestar atención a la película. El hecho es que el Claque forma parte del comienzo de la gran época del cine mudo. El cine mudo es un océano de técnicas de narración y por eso calculo que me encanta. Claro, era otra época, otro tipo de cine. Luego me entero que salió una película llamada The Artist que nos propone un supuesto tributo al cine mudo y tal y que esta recontranominada para los oscarcitos. Y como me la lanzo de bohemio no Hipster de vez en cuando, me llamó la atención así de repente (como se moría la gente antes), y me dije,  está seguro que es buena, y la vi no más.  Alfombra  roja después del salto y les cuento  SIN ODIOSOS SPOILERS que tal:

The Artist

El director Michel Hazanavicius nos propone una historia bastante simple.  En 1927, George Valentin (Jean Dujardin) es la máxima estrella del cine de la época. Todos están pendientes de sus pasos y acapara las portadas de revistas y periódicos de todo el país. Tiene un encuentro furtivo con Peppy Miller (Bérénice Bejo) una chica totalmente desconocida, pero inmediatamente captamos que será la chica de la película. Lo que no sabe el pobre de George es que el cine  tal como lo conoce está a punto de evolucionar, dando paso a la era del sonido y con ello su suerte cambiaría radicalmente. Y ese es  el argumento, la difícil transición para una estrella del cine mudo al cine hablado y por supuesto, lidiar con el olvido del público. Menos mal que nuestro amigo Valentin tiene un perro que es un absoluto win y competiría fácilmente con Gromit en el concurso ¿quién es el perro más maestro de la historia?. Pero claro, el argumento en este caso es una pequeña parte de todo lo que entrega este film. Un tributo más que al cine mudo (que también), al cine de blanco y negro.

Pero los tributos usualmente son solo ejercicios nostálgicos que no nos dejan mucho más que los recuerdos de un tiempo pasado que siempre será mejor en nuestra mente. Este no es el caso de una película que sobresale en una época de la evolución aparatosa tecnológicamente hablando, como por ejemplo, el apestoso 3D, y de enormes ideas como los remakes de los remakes y  las adaptaciones de adaptaciones; eso sin hablar del poco sustento que traen consigo y de Directores que se sienten obligados a mostrarnos sus revolucionarias ideas en papilla, ocasionando que la mayoría de las pelis taquilleras de hoy en día no tengan alma ni huelan a celuloide. En ese escenario, donde casi todo el mundo se ha olvidado de lo maestras que son las películas de Charles Chaplin, The Artist es una bocanada  del aire más puro y fresco. Una verdadera joya que  consigue todo lo que se propone y mas allá de todas las destrezas técnicas y de  la notable recreación de la época que muestra, lo más notorio es que está construida con corazón y con alma y vida. Una vez aparezcan los créditos finales, la película seguirá retumbando en tu cerebro por unos cuantos días más y se convertirá en referencia futura de cómo usar con acierto técnicas narrativas más viejas que la FA CUP y al mismo tiempo el cómo innovar rindiendo notable tributo a esa época dorada.

Si bien la película le plantea al protagonista que se olvide de su orgullo y que le dé cabida al nuevo tipo de cine,  es el mismo Michel Hazanavicius que nos insinúa que no importa qué tipo de estructura narrativa uses, siempre que lo hagas con acierto. Y es que The Artist sin  necesidad del dialogo, consigue engancharnos desde el minuto uno, con una historia sencilla pero sentida, con unos protagonistas enormes en sus interpretaciones. Al más escéptico esta peli le sacara los colores, tanto así, que si bien la historia en el fondo es dramática, el film nunca deja el optimismo y  la alegría de lado incluso en los peores momentos de George Valentín. Eso gracias en gran parte a la maravillosa, estupenda y mágica Banda Sonora que incluso en los silencios, tira caños y la cuelga del ángulo.

En el apartado actoral, tenemos pequeños pero sólidos papeles secundarios de Malcom Mcdowell y Penélope Ann Miller como la esposa de Valentín. John Goodman y James Cormwell con un poco mas de participación, están en su línea habitual de awesomeness. Pero aquí quienes brillan con luz propia son la argentina Bérénice Bejo como  Peppy Miller y el francés Jean Dujardin como George Valentín. La sonrisa de Peppy Miller ilumina todo lo que se ponga en frente y George no se le queda atrás ni mucho menos.  Los dos forman un dúo inolvidable en pantalla, con una química tan grande como la vida misma. Le dan el toque preciso para que ese humor tonto que abunda en The Artist, funcione. Sin duda alguna hay par de solidas candidaturas para mejor actor y mejor actriz.

Sí que es verdad que promediada la hora de película hay un bajón por repetición, pero es más por la sencillez del argumento que por negligencia de la Dirección. Y es que Michel Hazanavicius potencia la película con un ritmo ideal y logra captar nuestra atención en todo momento. Quizás no se florea como habrían hecho otros ante una película como esta, pero es que simplemente no es necesario. Tal como está montada la película, el detalle en grabarla en el mismo formato de aquellas pelis antiguas y el diseño de vestuario, junto con la asombrosa  dirección de arte, no solo se queda en imitar la atmosfera de la época,  sino que me atrevería a decir que es una réplica exacta de cómo lucia aquella. Incluso  sabiendo que la peli se hizo en 2011, la película te traslada a la época, no solo te la muestra.

Por supuesto tiene sus momentos de nostalgia, pero se van diluyendo gracias a que The Artist tiene tantas cosas relevantes, tantas sorpresas agradables, que la experiencia  es mucho más que nostalgia. Y precisamente eso es una de las grandes ventajas del film. No se atasca en nada, no es musical, no es película muda, no es un ejercicio nostálgico, es celuloide. Y encima es para todo el mundo. Yo de verdad pienso, mas allá de cualquier gusto diverso, que si The Artist no te saca al menos par de sonrisas, amigo(a) posiblemente usted tenga apendicitis.

RATING 8.5/10

pd: El perro deberia ganar un Oscar digo yo, vejucos de la Academia, a inventar ese premio, gracias.

Aqui el trailer:

Publicado el febrero 12, 2012 en Cine, Reviews de Peliculas, Todas y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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